K. de Barratt
(2008)Volver a verte otra vez…
A veces en verdad lo pienso.
A veces me convenzo de que vale la pena
Abrirte las puertas y dejarte entrar de nuevo.
Después de todo me hiciste feliz.
Y yo te amé.
Cuánto, cuánto te amé.
Y al recordar la vehemencia que en mí que despertó
Tu nombre -mis rodillas hincadas, mis brazos elevados,
Suplicantes, mi alma vibrando como las cuerdas
De un violín enfurecido, mis lágrimas,
Cascadas salvajes lavando mi rostro
De la inmundicia que significaba mi humanidad-
Mi corazón, otrora globo de calor, agradecido
Ante la magnificencia de tu amor y compasión,
Se retuerce, asqueado.
La garganta se me cierra en un puño de carne y saliva.
En dique bañado en hiel.
Ya no puedo verte otra vez.
Los ojos de la que fui ya no están ahí.
La mirada se borró, se perdió en el laberinto
De mentiras y medias verdades.
Y hay días en que camino con la resignación de los exiliados.
Con el paso pragmático de las viudas de guerra, treinta años después.
Y hay días en que extraño esa pasión que atizaste en mi.
Y hay días en que necesito a alguien y pienso en ti.
Y hay días que en verdad quisiera volver a creer.
Y hay días en que deseo destruir pulpitos y libros ante la rabia que me causas.
Y hay días en que el amor que aún existe reverbera y me llena de tristeza.
Pronto habrá días en que no te recordaré.
Porque si en verdad me hubieses conocido,
Sabrías que no eres el primero
Que hace añicos mi espíritu.
Sabrías que antes de conocerte ya me habían roto.
Que marcho por la vida con mis heridas
Camuflajeadas por la rutina.
Si me hubieras conocido sabrías que jamás volveré a verte
Como alguna vez te vi.
Sabrías que ya antes hice al amor a un lado, para salvarme.
Pero si me hubieras conocido, habrías sido real.
Y ya no caben ilusiones entre nosotros.
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